Caos moral en el sindicalismo colombiano.

Frente a los diversos escándalos que han generado una grave crisis moral en las más altas esferas políticas, judiciales y sociales del país, hacemos una reflexión sobre la historia de nuestras organizaciones sindicales  y vemos con tristeza que nos hemos dejado llevar por este camino de los beneficios personales, alejándonos de las bases obreras del país.

Hacemos un llamado a los jóvenes que vienen a ser nuestro relevo generacional, para que no caigan en las trampas corruptas que nos alejan de nuestros principios e ideales. En la variada fauna colombiana, hemos visto como los llamados dirigentes sindicales nacionales terminan abandonado sus posturas por intereses personales, por las ganas de figurar o agregar a sus hojas de vida el título  de ex  senador, ex Vicepresidente o ex ministro,   cambiando una vida de luchas por burocracias ofrecidas por el gobierno de turno. También existen especies menores muy parecidas a los senadores: quienes hacen el llamado “lobby” para favorecer empresas a cambio de dádivas o apoyos económicos; los más avezados  especímenes abusan ─al mejor estilo de las altas cortes─,  de los fondos del sindicato para perderse en las orgías del dios Baco, vinos, viajes  y placeres mundanos,  pagados  con los recursos que aportan los trabajadores; existen los buitres que merodean en busca de los porcentajes, por  su 10%, por el llamado “CVY: cómo voy yo”; heredar las curules sindicales, generar grupos de presión y poder, que se convierten en curubitos cerrados a intereses personales es otro de nuestros males. La puerta giratoria que tanto nos disgusta es una de las formas copiadas de la corrupción nacional, que se aplican en las organizaciones sindicales, sin hablar del tráfico de influencias para “colocar” a trabajar a hijos o familiares en cargos importantes en el gobierno.

Lo que la crisis  moral nacional ha permitido dar luz a los   oscuros rincones de la corrupción, llegando al punto de  desenmascarar la plutocracia que por más de veinte años ha corrompido y  desangrado las finanzas del país, nos ha sumergido en una falsa moral, donde robar al estado se convierte en deporte nacional.

Es la hora crítica, es el momento para que los dirigentes sindicales nos alejemos de las prácticas politiqueras, para que retornemos a los principios que rigen nuestras organizaciones, para enseñar a los jóvenes líderes un camino diferente, a no repetir los mismos errores.

9 de Septiembre de 2017.

 

Jorge Alirio Echeverry Tamayo

Ciudadano Colombiano.